LA DESIGUALDAD Y LA INJUSTICIA DE ESTADO

LA DESIGUALDAD Y LA INJUSTICIA DE ESTADO

13 Marzo, 2016
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Displaced people from the minority Yazidi sect, fleeing violence from forces loyal to the Islamic State in Sinjar town, walk towards the Syrian border, on the outskirts of Sinjar mountain, near the Syrian border town of Elierbeh of Al-Hasakah Governorate August 11, 2014. Islamic State militants have killed at least 500 members of Iraq's Yazidi ethnic minority during their offensive in the north, Iraq's human rights minister told Reuters on Sunday. The Islamic State, which has declared a caliphate in parts of Iraq and Syria, has prompted tens of thousands of Yazidis and Christians to flee for their lives during their push to within a 30-minute drive of the Kurdish regional capital Arbil. Picture taken August 11, 2014. REUTERS/Rodi Said (IRAQ - Tags: CIVIL UNREST POLITICS SOCIETY) La Desigualdad y La injusticia de estado

 

 

La injusticia que parte del estado: el hambre, la desocupación, la inflación y alguna otra manifestación del mismo orden, pueden ser consideradas como formas de “terrorismo” que parten de lo social y explotan dentro de la estructura individual.

Ello origina que se dé el contexto ideal para un drama que podemos articular con las palabras de Freud… Según Freud “es indudable que el significado del drama guarda cierta relación con su descendencia de los ritos sacrificiales (el chivo y el chivo emisario) en el culto de los dioses: el drama aplaca, en cierta manera, la incipiente rebelión contra el orden divino que decretó el imperio del sufrimiento. El héroe es, en principio, un rebelde contra Dios y lo divino; y es del sentimiento de miseria que la débil criatura siente enfrentada con el poderío divino de donde el placer puede considerarse derivado, a través de la satisfacción masoquista y del goce directo del personaje, cuya grandeza el drama tiende, con todo, a destacar. He aquí, en efecto, la actitud prometeica del ser humano, quien, animado de un espíritu de mezquina complacencia, está dispuesto a dejarse aplacar por el momento con una gran gratificación meramente transitoria”.

Para la época en que Freud escribió estas líneas, él no tenía idea de que en un futuro cercano – unos treinta años- se pondría en marcha en el escenario político aquello a lo que él hacía alusión. “El origen de la popularizada expresión chivo expiatorio puede encontrarse en la antigüedad. Ya en el Templo de Jerusalén, el sumo sacerdote realizaba sacrificios de animales como una forma de expiar los pecados de la comunidad, para lo que utilizaba un carnero que, luego de ser objeto de una manipulación ritual se lo despeñaba desde un cerro.

De ahí el valor de simbólico del terminó en cuestión. En el periodo de entre ambas guerras mundiales, en la Alemania hitleriana fueron los miembros de la comunidad judía el pueblo elegido por los jerarcas del nazismo para que actuaran el triste, oprobioso y peligroso papel de los chivos que debían expiar –con sus sufrimientos las culpas del vapuleado orgullo alemán, aquella soberbia militarista que fuera humillada por las condiciones –infantes- que les impusieran con el Tratado de Versalles. Y fue a los judíos, como individuos y colectivo, a quienes se presentó a la opinión pública alemana y se les dibujo –además de una estrella en casaca y un número grabado indeleblemente en sus antebrazos- frente el patriótico y valiente pueblo alemán de aquella época como los objetos sobre los cuales descargar la revancha que buscaban para limpiar el honor mancillado. Es decir, se los expuso como los culpables de los fracasos económicos y de los dramas sociales que surgieron después de instalada la República de Weimar.

En la actualidad, principio del tercer milenio, los miembros de la comunidad judía pareciera que han perdido por el camino de sus múltiples exilios históricos el carácter demoníaco que oportunamente se les atribuyó debido, fundamentalmente, a que ellos son los principales enemigos de los árabes en la convulsionada región del Cercano Oriente; éstos son quienes aparecen como los nuevos invasores de la Europa libre, merced a la avalancha de refugiados de aquel origen que se instalan en su territorio o pretenden hacerlo.

Los chivos expiatorios aparecen en un colectivo a partir de identificar individuos miembros que han sido culpabilizados de un crimen por tener el mismo origen nacional, racial, político o cultural del agresor real o presunto, cuya víctima fue algún miembro de la mayoría poblacional. Para finalizar, es preciso comprender la figura de los chivos expiatorios y no puede dejar de aludirse al mecanismo defensivo del desplazamiento. Según la explicación del prejuicio a partir de la inmolación de los chivos, las víctimas son atacadas por que se presentan como presas fáciles y seguras para el agresor, ya que cuentan con poca capacidad de defensa propia y de quienes debieran protegerlas, a fin de descargar la hostilidad que se ha acumulado en los agresores.

Normalmente, en estas conductas agresivas, como son las xenófobas o las prejuiciosas, el victimario necesita –como síntoma de su cobardía- la seguridad del amparo en la impunidad del ataque agresivo. No solo la impunidad debe estar presente en la ideación del agresor. También los sectores minoritarios, los que son las víctimas propiciatorias de la hostilidad desplazada, cargan con sus culpas. Como por ejemplo negros, musulmanes y judíos. Ellos suscitan respuestas de agresión de individuos previamente frustrados como consecuencia de un sentimiento de aversión hacia esos colectivos.

Si nuestro objetivo es un mundo más habitable, tenemos que abordar las profundas desigualdades que nos habitan; o si no contribuimos a resolver algunos de los conflictos internacionales cuya persistencia es fuente de desesperanza e ira. Podemos considerar que la paz de siglo XXI no puede ser la paz armada, de las guerras sucias y largas, ni del retroceso de la libertad en aras de la seguridad o de la confrontación de civilizaciones. La paz del siglo XXI debe ser la del derecho internacional, la solución negociada de conflictos y la superación de las dramáticas desigualdades que condenan al tercer mundo a la miseria y la desesperanza.

  

INUPSI

Un Comentario

  1. Joan Vera 13 Marzo, 2016 4:48 pm

    Interesante y clarificador articulo. Gracias.

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