PSICOANÁLISIS Y DEPORTE

PSICOANÁLISIS Y DEPORTE

4 Marzo, 2018
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   PSICOANÁLISIS Y DEPORTE

Las interrelaciones del  deporte con la personalidad son múltiples. La personalidad y la motivación van a decidir el grado de implicación y el modo de ejecución de la actividad física y de las actividades deportivas… Al mismo tiempo, la práctica deportiva puede influir en la personalidad, en aspectos tales como la socialización, el respeto a las normas o la vehiculización de la agresividad…

El deporte se constituye, desde la infancia, en la suma del juego más la competición.  Etimológicamente la palabra deporte proviene del latín deportare (trasladar, liberar la mente) luego apareció la concepción inglesa como sport dándole un sentido de diversión, actividad al aire libre , pasatiempo; de esta manera desde su origen  se puede pensar al deporte como una actividad sublimatoria, como una manera de liberar la agresividad y los instintos que la sociedad usualmente coarta, así se logran satisfacer y exteriorizar tendencias que de lo contrario se reprimirían intoyectándose al propio cuerpo. En el deporte hay una liberación de pulsiones destructivas hacia el exterior haciendo posible satisfacer lo ordinariamente prohibido.

El deporte reúne tres elementos básicos y principales:

1) Movimiento: En el movimiento hay descarga de tensión a través del sistema músculo-esquelético, el cuerpo y su accionar, pero también hay liberación de pulsión de muerte; Si bien todo movimiento tiende a reducir tensiones produciendo satisfacción, existen componentes psíquicos que pueden limitar su accionar constituyendo inhibiciones en la función yoica (inhibiciones sintomáticas),de esta manera el músculo es una fuente erotizada que tiene componentes psíquicos libidinales que nos van a permitir o no la adecuación al medio circundante. Desde el psicoanálisis  el movimiento del deportista conforma una acción del cuerpo observable como un discurso.

2) Juego: El juego es un componente trascendente en la vida humana, ya que a través de él se pueden expresar fantasías, liberar angustia y elaborar situaciones traumáticas; Es una manifestación proyectiva hacia el exterior donde la aparición de un otro/s marca una diferenciación yo-no yo que permite establecer vínculos de socialización y de pertenencia. Permite un pasaje del principio de placer al principio de realidad y aparecen las normas o reglas que regulan el accionar.

3) Competencia: A diferencia del juego y el movimiento, el inicio de la competencia en el deporte se produce en el período de latencia previo a la pubertad, es decir en las instancias de la disolución del complejo de Edipo y la instauración del súper-yo, por lo tanto en  toda competencia se encuentran variables inconscientes que giran en torno al narcisismo y al sistema de ideales.

Toda competencia contiene dos elementos:

– Descarga de agresión: En la competencia hay descarga de agresión y exteriorización de pulsión de muerte, de destrucción, en el intento de dominar al otro (en algunos casos se observan componentes sádicos), el deseo agresivo porque de un deseo se trata, parte de un amor a sí mismo, hay agresividad para defender y resguardar el bien más preciado: “El narcisismo”, la rabia expresada desplegada en agresión externa reasegura el narcisismo, en cambio la agresión no expresada potencia la sensación de impotencia y su deterioro narcisista. Lacan describe la agresividad y la sitúa como constitutiva de yo, el sujeto agrede para expulsar los datos propioceptivos atomizados en oposición al semejante con el cual se identifica y al que observa especularmente como unidos, es decir la agresividad para Lacan también se constituye para resguardar la unificación libidinal narcisista.

– Rivalidad: En la rivalidad hay una relación objetal, sujeto-objeto, por lo tanto adquiere importancia la significación que el deportista le otorgue al rival de turno, muchas veces éstos pueden representar por actitudes, historia, edad, etc, transferencialmente figuras paternas o filiales, despertando así sentimientos inconscientes de culpa y castigo en relación a la dualidad  amor-odio ambivalente de toda conflictiva edípica. Se favorece de esta forma la dinámica intrapsíquica.

Extraído de la Especialidad en psicología del deporte de INUPSI

https://www.inupsi.com/especialista-en-psicologia-aplicada-al-deporte/

INUPSI

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